Drácula de Bram Stoker
Hoy por fin rindo culto a un personaje de la literatura y el cine que siempre me ha fascinado, y a una película que considero una auténtica obra de arte.
Pocas veces el género vampírico tuvo un referente tan soberbio, desde las películas de la HAMMER y la UNIVERSAL con Christopher Lee (por cierto, es primo lejano de Ian Fleming, y salió en El hombre de la pistola de oro), algunas geniales, otras infumables, pero todas ellas imprescindibles y alguna que otra película aislada del género, ya sea por su calidad o por todo lo contrario… John Carpenter, Anne Rice, y otros tantos han buscado la magia de este personaje, de una forma o de otra.

Hoy nos centramos en la genial versión de Francis Ford Coppola (a mi modo de ver, la más fiel al relato original). Aún recuerdo la primera sensación que tuve al salir del cine fue de agotamiento, de alegría, de incredulidad. Demasiadas sensaciones, no salía de mi asombro, acababa de ver algo especial, una obra de arte, y era consciente de que tenía que repetir la sensación (me di la vuelta y compre otra entrada).
El tratamiento de la imagen es impecable, la fotografía, de manual, la ambientación teóricamente victoriana, pero al mismo tiempo de un gótico que tira de espaldas, y en definitiva, la película es de 10.
Como toda obra maestra tiene sus detractores y durante todo el rodaje no cesaron los toques de genialidad y las polémicas: la escena de Keanu Reeves (Jonathan Harper) entrando en el cementerio fue grabada marcha atrás para dar una sensación más irreal, Winona Ryder (Mina) odiaba a muerte a Gary Oldman (Drácula) hasta tal punto que pidió que las escenas comunes se hicieran a primera toma y rápido por que le asqueaba su presencia. Gary Oldman se tiró casi todo el rodaje borracho, y de hecho en la escena de la cena entre Drácula y Jonathan Harper estaba totalmente ebrio.
…Y así mil historias y anécdotas más (a ver si reconocéis a Tom Waits). Y no olvidemos la genial interpretación de Anthony Hopkins en un sobreactuado, histérico y perturbado Van Helsing.
Lo dicho, esta película es imprescindible, no diré nada del argumento, porque es un crimen no haberse leído el libro y después ver la película o películas, pero para todos aquellos que hayan cometido semejante serie de crímenes les recomiendo que se pongan las pilas porque se estarán perdiendo un gran libro y una obra maestra de película como es este Drácula de Bram Stoker, dirigida por el gran Francis Ford Coppola.

________________VISITAS:

Inma dijo
Yo también soy una fanática de la versión de Coppola, me encanta la estética que tiene la película, despreciando las tecnologías, decide grabar todo en estudios, y, recurrir a lo viejos trucos de la historia del cine, pero lejos de resultar ingenuo e inverosimil, consige un toque artesanal muy disfrutable visualmente. Desde las batallas del principio del conde Dracul, filmado a modo de sombra chinescas, (un claro homenaje a la invención del aparato cinematográfico), a la maqueta del tren donde viaja Jonathan a Transilvania.
Muy recomendable.
14 Agosto 2006 | 03:27 AM