En 1987, Alan Parker, basándose en una novela de William Hjortsberg (Fallen Angel), guionizó y asumió la dirección de esta imprescindible película.
Contando con Mickey Rourke (en su mejor papel antes de Sin City) y Robert De Niro (en un papel impresionante), logra hacer una de las mejores películas del género, con una extraña mezcla entre película de terror y de detectives, una ambientación cuidadísima, y una fotografía impecable.

Harry Angel (Mickey Rourkey) es un detective contratado por Louis Cypher (De Niro) para encontrar a Johnny Favourite, un cantante que en el pasado tuvo cierto éxito y que desapareció de forma misteriosa después de la guerra.
Las violentas y misteriosas muertes empiezan a sucederse, las pistas lo van encaminando a Nueva Orleáns y lo sumergen cada vez mas en el Vudú, la magia negra y antiguos pactos entre fuerzas siniestras.
La interpretación de De Niro es impresionante aunque breve, el ritmo de la película merece ser elogiado y posee la dosis justa de violencia y sexo para conseguir mantener la expectación sin desmerecer el argumento.
Lo dicho, todo un clasicazo. Una pequeña curiosidad: el director quería rodarla en blanco y negro, al final no fue posible, pero extrañamente, si se visiona de esta manera (lo he hecho) no pierde nada de su fuerza, es más, me atrevería a decir que gana en empuje y realza su look de serie negra.
Ficha técnica y más información.
servido por thibor
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Hoy por fin rindo culto a un personaje de la literatura y el cine que siempre me ha fascinado, y a una película que considero una auténtica obra de arte.
Pocas veces el género vampírico tuvo un referente tan soberbio, desde las películas de la HAMMER y la UNIVERSAL con Christopher Lee (por cierto, es primo lejano de Ian Fleming, y salió en El hombre de la pistola de oro), algunas geniales, otras infumables, pero todas ellas imprescindibles y alguna que otra película aislada del género, ya sea por su calidad o por todo lo contrario… John Carpenter, Anne Rice, y otros tantos han buscado la magia de este personaje, de una forma o de otra.

Hoy nos centramos en la genial versión de Francis Ford Coppola (a mi modo de ver, la más fiel al relato original). Aún recuerdo la primera sensación que tuve al salir del cine fue de agotamiento, de alegría, de incredulidad. Demasiadas sensaciones, no salía de mi asombro, acababa de ver algo especial, una obra de arte, y era consciente de que tenía que repetir la sensación (me di la vuelta y compre otra entrada).
El tratamiento de la imagen es impecable, la fotografía, de manual, la ambientación teóricamente victoriana, pero al mismo tiempo de un gótico que tira de espaldas, y en definitiva, la película es de 10.
Como toda obra maestra tiene sus detractores y durante todo el rodaje no cesaron los toques de genialidad y las polémicas: la escena de Keanu Reeves (Jonathan Harper) entrando en el cementerio fue grabada marcha atrás para dar una sensación más irreal, Winona Ryder (Mina) odiaba a muerte a Gary Oldman (Drácula) hasta tal punto que pidió que las escenas comunes se hicieran a primera toma y rápido por que le asqueaba su presencia. Gary Oldman se tiró casi todo el rodaje borracho, y de hecho en la escena de la cena entre Drácula y Jonathan Harper estaba totalmente ebrio.
…Y así mil historias y anécdotas más (a ver si reconocéis a Tom Waits). Y no olvidemos la genial interpretación de Anthony Hopkins en un sobreactuado, histérico y perturbado Van Helsing.
Lo dicho, esta película es imprescindible, no diré nada del argumento, porque es un crimen no haberse leído el libro y después ver la película o películas, pero para todos aquellos que hayan cometido semejante serie de crímenes les recomiendo que se pongan las pilas porque se estarán perdiendo un gran libro y una obra maestra de película como es este Drácula de Bram Stoker, dirigida por el gran Francis Ford Coppola.
servido por thibor
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Aún recuerdo la primera vez que vi esta grandísima película, yo como enamorado del genero vampírico había tenido como referente la literatura del genero y la edad sagrada del cine de colmillitos y mordiscos a la brava, la HAMMER y la UNIVERSAL nos regalaron una estética y un saber hacer que solo igualó COPPOLA en su DRÁCULA (por cierto, imprescindible para cualquier enamorado del género), pero esta película es algo especial, rezuma sensualidad por todos los lados, y no es para menos…

CATHERINE DENEUVE (una vampira muyyy francesa) es la elegancia en estado puro y desprende erotismo en cada plano. En la película encarna a MIRIAM, la vampira original o vampiro jefe, que a lo largo de siglos va tomando y desechando compañeros/amantes, y aquí entra en escena el Duque Blanco, DAVID BOWIE (JOHN), compañero actual de Miriam. John, al no ser un vampiro original, al cabo de unos pocos siglos empieza a envejecer y su sangre a degradarse, por ello busca la ayuda de una profesional, la Dra. Roberts, encarnada por una jovencísima SUSAN SARANDON.
Esta película huye de casi todos los tópicos del genero, no viven en un cavernoso caserón en las afueras o en un castillo, sino en una urbana mansión de MANHATTAN, no viven apartados del mundo sino que esta cosmopolita pareja busca su alimento y diversión por clubes y bares de moda, se dedican a enseñar música y ésta forma parte importante de la película y viste de forma magistral cada plano de la misma. En esta maravilla de la gran pantalla hay escenas de una elegancia poco usual (con un reparto así no es de extrañar) las escenas lésbicas entre las dos protagonistas femeninas, el trastero de los amantes en desuso (esto no lo explicaré, esta escena merece la pena saborearla) y mil instantes más de gran belleza, todo ello acompañado por una técnica impecable, una fotografía muyyy cuidada y un gran trabajo de ambientación y atrezzo.
La dirección fue obra de TONY SCOTT, y pese a ser de 1983 es totalmente actual y no ha perdido ni un ápice de su frescura e interés. No nos engañemos: es una película intensa para saborear muchas veces.
servido por thibor
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